Exposición Itzel
Un tacto pedagógico es una etapa planificada dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje que organiza las actividades y estrategias para favorecer que los estudiantes adquieran conocimientos, desarrollen habilidades y fortalezcan valores. Estos momentos ayudan a que la clase sea estructurada, dinámica y significativa, permitiendo que los alumnos participen activamente en su aprendizaje.
Generalmente, se distinguen tres fases principales:
1. Inicio: Es la etapa de preparación y motivación. Aquí el docente busca captar la atención de los estudiantes, activar sus conocimientos previos y explicar los propósitos de la clase para que sepan qué van a aprender y por qué es importante.
2. Desarrollo: En esta fase se abordan los contenidos principales mediante actividades participativas, explicaciones, debates, trabajos en equipo, ejercicios prácticos o experimentos. El objetivo es que los estudiantes construyan su aprendizaje de forma activa.
3. Cierre: Es el momento de consolidar lo aprendido. Se resumen las ideas principales, se reflexiona sobre los avances, se resuelven dudas y, en algunos casos, se realiza una evaluación para verificar la comprensión del tema.
En conjunto, los momentos pedagógicos permiten que la clase tenga una secuencia clara, promueven la participación y hacen que el aprendizaje sea más ordenado, efectivo y significativo.
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